
El domingo 20 de Octubre , los espectadores de TV (en la Sexta) , tuvimos la ocasión de ser espectadores de una charla/discusión entre los dos líderes de los dos partidos emergentes (Podemos y Ciudadanos). Partidos que van a sepultar el bipartidismo como forma de gobierno y que abren un periodo de incertidumbre para las elecciones del 20 de Diciembre. Evidentemente no fue un debate, fue una charla de cafe moderada por el periodista Jordi Évole que hábilmente fue dejando caer sobre la mesa preguntas directas abiertas (que permitían efectuar una exposición) o cerradas (que exigían un si o un no sin explicación).
¿Pero quién fue el vencedor de esta charla?
El formato rompió esquemas y mereció encabezar el»share» de la noche del domingo con mas de cinco millones de telespectadores por dos razones esenciales: la primera porque reunía el» morbo «de un Madrid/Barcelona y la segunda, porque hacía que el espectador se sintiera integrado en el escenario; ya que parecía como si estuviéramos sentados en la mesa de al lado y hubiéramos puesto la «oreja» a una conversación, que no discusión, que nos parecía interesante.
Estos dos elementos, fueron suficiente razón para mantenernos atentos a la pantalla. El ciudadano esta harto de ver los debates en las cortes en donde todo se lee y el insulto y las malas maneras surgen en cada momento o de soportar debates electorales entre candidatos acartonados que siguen un guión rígido en donde la espontaneidad esta prohibida y donde no se escuchan las razones del rival.
Frente a estos hábitos que arrastramos desde el comienzo de los debates electorales en televisión en el año 1993 lo que vimos fue un golpe de «frescura» con dos líderes que exponían ideas opuestas sin acritud y con espontaneidad y en las que, es cierto, se veía a veces una falta de argumentación, consistencia o exactitud en las contestaciones pero estas carencias, propias de la juventud y de la falta de la experiencia en el ejercicio del poder, se suplía con una dosis evidente de sinceridad y espontaneidad inexistentes en los debates políticos habituales.
El reconocimiento de haber pagado «en negro» alguna vez en su vida (cuestion que exigía un sí o un no como respuesta y en consecuencia respuesta de «alto » riesgo) puso en evidencia que privó la sinceridad sobre el «colmillo retorcido » de la clase política habitual.
Al día siguiente los políticos del arco parlamentario se «rasgaron» las vestiduras, lanzando un «anatema » invalidándoles como políticos y como futuros dirigentes. Cuanta hipocresía, Dios mío, el que haya pagado siempre la factura del fontanero con el IVA que levante la mano. Aquí pasaría como en el evangelio en el episodio de la mujer adultera, cuando Jesús dijo a los fariseos:» el que este libre de pecado que tire la primera piedra» al final todos se marcharon sin lanzar la piedra.
¿Quien ganó la «charla de cafe»?
Todas las encuestas del día siguiente dieron vencedor por gran mayoría a Alber Rivera y creo sinceramente que así fue porque llevo la iniciativa, puso encima de la mesa sensatez y mesura en las propuestas, hizo patente los errores de Pablo en el manejo de las cuentas publicas y transmitió «frescura», jovialidad y buen tono cuando fue necesario.
¿Se cumplieron los fines que pretendía el programa? creo que con largueza. Nos acercó a ambos a un nivel de proximidad y empatía que a veces era reflejo de la empatía que se había creado entre ellos en esa charla de café.
¿Que fue minuciosamente preparada y que falto la espontaneidad «definitiva» que solo pueda dar el «directo»? totalmente de acuerdo pero eso de «torear» sin «burladeros», solos ante «el peligro» de un «cuerpo a cuerpo» inédito en democracia, sin papeles ni guiones preparados y aprendidos de memoria , eso supone un «valor» democrático que dudo mucho que se repita en este formato antes de las elecciones.
La «charla de cafe» no tenia por finalidad decidir el futuro Presidente de España en base a su preparación intelectual, el objeto fue dar a conocer a dos personas «normales» en un escenario «normal» hablando de las inquietudes «normales» del español medio . La gente se siente mas identificada con uno o con otro pero al final, el regusto que quedaba es de haber sido testigos y participes por primera vez en una discusión política como las discusiones que se organizan en cualquier cafe después de ver la noticias del telediario.
Es un aviso para navegantes. El ciudadano español no va a permitir, y así lo hará sentir en su voto el 20D, que los primeros espadas se escuden una vez mas detrás de un atril lleno de hojas para presentar su candidatura a la Presidencia de Gobierno.
Fuente: http://www.que.es/ultimas-noticias/espana/201510190902-salvados-pablo-iglesias-albert-rivera.html