«De la servidumbre voluntaria a la regeneración democrática»

En el siglo XVI , en los albores del renacimiento,»Etienne La Boetie,» publicó un manuscrito titulado «la servidumbre voluntaria» texto que sirvió para despertar el interés de Montaigne por una persona que él desconocía y  que había adquirido un prestigio como buen jurista y escritor en el Parlamento de Burdeos

Es  la incorporación de Montaigne al parlamento de Burdeos  la que le  dio la ocasión de conocer al autor del manuscrito «la servidumbre voluntaria «. » La Boetie» tenía un prestigio ya ganado del que entonces, carecía Montaigne, pero paradójicamente será Montaigne quien  se encargue, a la muerte prematura de su amigo, de  sacar a la luz el manuscrito antes mencionado. Será la posterior fama de Montaigne la que hará verdaderamente conocido a» La Boetie.» Fue una amistad corta pero muy intensa (1557-1563), Montaigne en su obra maestra «Ensayos»publicados en 1580 deja patente la admiración  por su amigo.

¿Qué contiene el manuscrito «la servidumbre voluntaria»que le hace que esté  permanentemente de actualidad?

Es una reflexión político social que pone en evidencia como » a lo largo de la historia, los «tiranos » han dominado  a las masas, aunque su poder se hubiera podido  evaporar en un instante, si esas mismas masas le retiraran su apoyo («Como  vivir » de Sarah Bakewell),» La Boetie» consideraba como una especie de «embrujo colectivo» el dominio del tirano sobre la masa:»hay algo en el ser humano que conduce  a un profundo olvido de la libertad».

La «servidumbre voluntaria» del pueblo que mantenía  en el poder a reyes y tiranos en el siglo XVI sigue presente en nuestra  España del siglo XXI al contemplar cómo funciona el sistema democrático español.

La constitución de 1978 hizo posible la democracia y la alternancia en el poder con  un sistema de elecciones democráticas y libres dejando en mano de la ley electoral y de la ley reguladora de los partidos políticos, concretizar los mecanismos  específicos de participación.

Los principios democráticos  y de participación que contiene nuestra constitución no han tenido una transposición equivalente ni en el funcionamiento de los partidos políticos ni en la concreción del sistema electoral. No se puede decir que hay democracia cuando en los partidos políticos lo único que cuenta es el poder de quien decide las listas  electorales, sobre todo cuando se trata de listas cerradas y bloqueadas,  ni en el sistema electoral  cuando  el sistema  adoptado permite que  partidos nacionalistas, irrelevantes a nivel nacional ,tengan la llave para decidir la formación de gobiernos  y para obtener toda suerte de prebendas políticas y financieras en base a un «chantaje» permanente. 

Los partidos políticos, cuanto mas alejados están o han estado, de poder formar gobierno, han sido defensores del sistema de primarias y de introducir la democracia interna en los partidos. Estas voluntades desaparecen  en la medida que tienen perspectivas de llegar al gobierno. Se puede jugar a la democracia haciendo «toreo de salón», pero si hay que» saltar al ruedo»,  lo que cuenta es tener  la libertad absoluta para constituir la «cuadrilla», y poder colocar en las listas electorales a la guardia pretoriana. Con las cosas de comer no se juega.

El presidente Rajoy es dueño y señor absoluto para decidir quién irá en las listas cerradas de su partido, Pedro Sánchez, se salta la voluntad de las bases cuando no coinciden con las suyas y los partidos emergentes : Ciudadanos y Podemos   han predicado la democracia interna de los partidos e incluso han adaptado medidas internas en ese sentido,  pero oímos ruidos de fronda de las bases mostrando el descontento por la elaboración de las listas electorales.

Las elecciones del 20 D volverán  a ser unas elecciones en las que los ciudadanos no podremos elegir libremente a personas sino a programas( que generalmente no se cumplen) sobre la base de unas listas cerradas con las que el cuidadano difícilmente se identifica. Necesitamos poder identificar y decidir quienes, dentro de una lista, son los  mejores para el país, comunidad autónoma o municipio, pero los partidos (el bipartidismo) ha hecho causa común para no introducir ninguna modificación en la legislación existente para seguir  manteniendo el férreo control del partido y domesticados a todos sus miembros. Todos son culpables de este contrasentido democrático.

Lo dramático es ver la «servidumbre voluntaria» que se desprende de nuestro sistema electoral que garantiza el control interno de los partidos alejandoles de los ciudadanos . Al cabo de cuatro años de legislatura ¿ cuántos ciudadanos serían capaces de citar el nombre de los diputados elegidos por su circunscripción?  Los diputados en las Cortes son unos perfectos desconocidos que no responden individualmente ante la ciudadanía. De todo responde, en su caso, el Presidente del gobierno mientras que en los partidos de la oposición sólo el Presidente de cada grupo tiene alguna visibilidad. El resto de los diputados, sea cual sea su color y su valor intelectual,  se limita a apretar «el botón», siguiendo rigurosas instrucciones. La libertad del voto proclamada en la constitución ha sido reducida a la posibilidad de votar una lista cerrada y bloqueada

La posibilidad de democratizar y abrir los partidos políticos, que hubiera sido posible en esta legislatura gracias a la «ultima mayoría absoluta de esta constitución de 1978» se ha esfumado. Los partidos continuarán a ser máquinas monolíticas de ejercer el poder sin atisbo de oposición en el interior del partido y donde todas las posibles iniciativas individuales  de los diputados serán sepultadas por la maquinaria del partido.

Que  gran responsabilidad   arrastrará para siempre este gobierno que pudiendo, no quiso hacer valer la mayoría otorgada por el pueblo para» abrir» y regenerar los partidos, de suerte que el votante sepa a quien vota en su circunscripción y poder ejercer el derecho de elegir libremente dentro de una lista al candidato mas idóneo.

Veremos que dicen los futuros programas electorales sobre la regeneración política y quien propone democratizar y abrir los partidos y las listas electorales. Quien lo haga deberá ser juzgado por su cumplimiento/ incumplimiento . Me da la impresión que de nuevo los partidos tenderán a proteger sus intereses, que no son los nuestros, y todo quedará en agua de borrajas. Entonces, solo nos quedaría la no cooperación que pregonaba «La Boetie» . Si esto no se modifica llegara un día en  que, se produzca «la rebelión democrática y silenciosa «del voto masivo  en blanco.

Fuente: http://www.escapadarural.com/blog/castillos-medievales-con-una-crispacion-guerredesra

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