
En política electoral, la opción de disponer de una segunda vuelta siempre se ha dicho que permite votar en la primera vuelta por lo que realmente «sientes» mientras que la segunda vuelta esta reservada al voto de la» razón práctica».
Países, como Francia, con una larga experiencia en este doble sistema de votación son el vivo ejemplo de como el ciudadano debe aplicar la regla, no escrita, del «interés superior a proteger» cuando se ven confrontados a escoger entre lo deseable y lo necesario. Ante una situación de crisis o de posible cambio de sistema, el ciudadano puede utilizar la segunda vuelta para votar con la vista puesta en el interés general y hacer posible la constitución de un gobierno estable que defienda por encima de todo el orden Constitucional , la democracia, la libertad de expresión, la libre concurrencia y la independencia de la justicia, frente a los otros poderes del Estado.
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