
En política electoral, la opción de disponer de una segunda vuelta siempre se ha dicho que permite votar en la primera vuelta por lo que realmente «sientes» mientras que la segunda vuelta esta reservada al voto de la» razón práctica».
Países, como Francia, con una larga experiencia en este doble sistema de votación son el vivo ejemplo de como el ciudadano debe aplicar la regla, no escrita, del «interés superior a proteger» cuando se ven confrontados a escoger entre lo deseable y lo necesario. Ante una situación de crisis o de posible cambio de sistema, el ciudadano puede utilizar la segunda vuelta para votar con la vista puesta en el interés general y hacer posible la constitución de un gobierno estable que defienda por encima de todo el orden Constitucional , la democracia, la libertad de expresión, la libre concurrencia y la independencia de la justicia, frente a los otros poderes del Estado.
¿QUÉ PASA EN NUESTRO PAIS ?
En España, no tenemos dentro de nuestro sistema electoral ese mecanismo de votación a doble vuelta, que hubiera sido tan importante en la situación actual. En la situación actual de mayorías imposibles de obtener tras las elecciones del 20 de Diciembre, y sin ninguna «tradición» negociadora en nuestras fuerzas políticas nos vemos abocados a unas nuevas elecciones que no pueden ser considerada como una segunda vuelta, porque legalmente no existe esta posibilidad en nuestro sistema electoral y porque los partidos encaran estas nuevas elecciones con el espíritu de una elecciones generales sin acuerdos previos ni alianzas declaradas que permitieran al electorado saber en el momento de votar, a qué coalición se estaba dando el voto para formar un gobierno estable.
El elector , se enfrenta pues a la misma situación que el 20D es decir , asistiremos, después del 26 J, a unas negociaciones para formar alianzas que el elector desconocía en el momento de depositar su voto. Es cierto que después de los cuatro meses de estériles negociaciones que hemos padecido, podemos vislumbrar cuales serán las posibles alianzas de unos y otros pero esto no es transparencia ni claridad para el votante. Pero no confundamos esto con una «segunda vuelta» donde las posiciones y alianzas se realizan antes de la votación.
¿POR QUÉ ESTAMOS EN ESTA ENCRUCIJADA?
Las Constituciones en todos los países se» resienten»con el paso del tiempo. Nuestro sistema, surgido de la Constitución del 78, necesita algunos «retoques» en varios aspectos . Cuando » no se hacen evoluciones se imponen las revoluciones». Estamos a tiempo de evitar la «revolución» que pide la izquierda de este país si el gobierno que salga de las nuevas urnas acomete la actualización del texto Constitucional para adecuarlo a la realidad de la España de hoy y prepararla para abordar los retos que España tiene dentro y fuera de nuestras fronteras. Una «evolución» sin rupturas es la única solución si queremos mantener el Estado democrático de Derecho que nos dimos en la Constitución del 78. La Constitución es nuestra salvaguardia pero exige que incorpore las modificaciones esenciales que nos permitan continuar nuestro desarrollo democrático. Entre el «es intocable» y el «hay que echarla abajo» hay una distancia que el buen sentido debe poner en su sitio.
Casi 40 años sin modificar un artículo de la Constitución (salvo para permitir el voto de los residentes extranjeros en la elecciones municipales en el 92 y la de 2011 para garantizar el control de los deficits presupuestarios) han puesto de manifiesto la falta de cintura o de valor político para abordar esas modificaciones cuando las circunstancias lo exigían y la mayoría parlamentaria necesaria para ello lo hubiese permitido
Ahora, estamos en el momento mas delicado para abordar esos cambios ante la fragmentación de las fuerzas políticas y ante un horizonte «el del 26 J» lleno de incertidumbres al que el votante mira con desasosiego, hastío y temor .
LA HORA DE LA VERDAD
En este envite nos jugamos el futuro modelo de nuestra sociedad. El ciudadano debe tener en cuenta que ya nos queda muy poco margen para el error. O facilitamos con nuestro voto la constitución de mayorías que eviten el» descarrilamiento» o estaremos confrontados a un futuro donde buena parte de nuestros valores democráticos, económicos, culturales y sociales serán sustituidos por otros que nos llevaran al «empobrecimiento » en su mas amplio sentido.
Estoy apostando por un futuro gobierno de centro derecha liberal que se reafirme en los valores éticos , propios de la cultura cristiana, en el respeto a las libertades esenciales del ser humano y a los valores democráticos que nuestra sociedad se dio con la Constitución del 78 . Lo demás se puede negociar pero esto es innegociable.
Foto: http://politizen.info/category/blog/elecciones-generales-2015/