
Todo aquello que en 2016 parecían meras hipótesis descabelladas se esta realizado en sus peores presagios.
Donald TRUMP ,ha sido investido Presidente de los EE.UU el 20 de enero de 2017 cuando en enero de 2016 toda la prensa especializada le consideraba un clown que servía para amenizar y para hacer de «telonero» de los políticos de verdad.
El Reino Unido, que unos días antes de su referendun ( marzo de 2016), sobre la salida de la Unión europea parecía un firme candidato a continuar mandando, como hasta ahora lo había hecho, en las instituciones europeas incluso con mayores privilegios que antes- Ahora, en enero de 2017, se discute de su salida «violenta» de la instituciones aunque deba someterse previamente al tramite de obtener el visto bueno del Parlamento.
Francia, Holanda , Italia ( después de la reciente decisión del tribunal constitucional) y Alemania entrarán en periodo electoral a lo largo de 2017 en un mundo donde todo evoluciona al revés de lo previsto, donde los sondeos y la prensa se equivocan , y donde los movimientos populistas/nacionalistas están fuera de control.
Pero, ¿cómo está internviniendo Trump?
La llegada de D. Trump ha cambiado la forma de hacer política desde que entró en el despacho oval tras la jura de su mandato. En la primera semana como Presidente ha puesto en evidencia que su forma de entender la política rompe con los moldes establecidos.
Todo los comentaristas/analistas vaticinaron que al sentarse en el despacho oval el nuevo presidente sufriría el choque de la realidad y el peso de los controles institucionales para frenar las descabelladas ideas que lanzó durante la campaña electoral. No ha sido así. Al contrario, desde su toma de posesión cada día nos obsequia con la firma, rodeado de una corte de asesores, de una orden ejecutiva para poner en marcha sus promesas de campaña.
La bolsa en EE.UU ha llegado a la cifra mágica de 20.000, techo hasta ahora no alcanzado por la bolsa americana. Los mercados han reaccionado al alza ante las promesas de TRUMP de proceder a: una bajada de impuestos masiva, a des-regularizar el 75% de las normas para liberalizar la economía, a una re industrialización masiva, a efectuar inversiones billonarias para rehacer las maltrechas infraestructuras americanas ( medida esta imprescindible visto el deterioro de carreteras, tendidos eléctricos,…) acompañando todo ello con medidas ultra proteccionistas en defensa de los productos fabricados en el país. Todo ello ha servido de acicate a los inversores y la prensa especializada americana, ya comienza ha hablar del nuevo techo de los 21.000 para la bolsa.
Aparentemente, el viento económico esta soplando a favor del efecto Trump en estos últimos días de enero. Queda por saber si el conflicto con México y su orden ejecutiva de para levantar el muro fronterizo, la renegociación de los acuerdos comerciales existentes ( especialmente el de libre comercio con Canada y Méjico), la salida del TPP y la reacción de China, ante la amenaza de introducir aranceles a sus productos, va a degenerar en guerra comercial generalizada y más tarde en guerra de divisas. Lo que traería consecuencias imprevisibles para la economía americana y de rechazo para la economía mundial.
¿Cómo reacciona Europa ante esta batería de medidas?
La llegada de Trump a la Casa Blanca ha pillado a Europa con el pie cambiado. Su discurso político/ comercial/belicista ha recibido un eco positivo en todos los partidos eurofobos que ven con entusiasmo que sus ideas son defendidas con ahínco al otro lado del atlántico: tanto el proteccionismo como el nacionalismo (America First) que defiende a ultranza, contra los inmigrantes y refugiados y rígido control de fronteras.
La puesta en práctica de estas medidas en Europa supondría lisa y llanamente, el fin de la Unión Europea que nosotros conocemos.
Pero Europa ahora esta «vacilante», desunida y sin un proyecto capaz de ilusionar de nuevo a los europeos ante unos riesgos que solo se podrían superar con unidad, liderazgo, energía , solidaridad, nuevas condiciones fiscales y mayor flexibilidad en las exigencias presupuestarias y de déficit para los países con problemas y que la crisis no ha hecho sino agravar. El conjunto de estas medidas podría ayudar a levantar el nivel de vida de los mas golpeados por la crisis y constituiría un señal inequívoca de que las Instituciones europeas habían comprendido la situación .
Esto, en los momentos actuales donde los países con mas tradición europea se encuentran al borde de unas elecciones ( Alemania ,Francia, Holanda y muy probablemente Italia) que podríamos calificar de «dramáticas» por la incertidumbre de los resultados, dibuja un escenario pesimista en el que nadie tomara decisiones importantes hasta que se conozcan los resultados electorales. Este escenario favorece, sin duda alguna, al Presidente Trump que va a apoyar con fuerza a los partidos políticos europeos que se dicen nacionalistas, proteccionistas ,defensores a ultranza del control de sus fronteras y que proponen entre sus objetivos la salida del euro y la recuperación de la soberanía perdida.
Este apoyo del Presidente Trump tiene un doble objetivo: consolidad su doctrina política consiguiendo implantarla también en la vieja Europa y debilitar y reducir a su mínima expresión lo que hoy conocemos como Unión Europea.
Estamos viviendo pues unos momentos decisivos para el futuro de la Unión Europea en medio de una situación de incertidumbre internacional que no hace sino agravar el problema.
Por otra parte la alianza anunciada entre el Reino Unido y EE.UU para establecer un nuevo orden comercial internacional , confirmado por la primera ministra T.May en cada gesto , constituye una señal inequívoca de que ahora con Trump en la Presidencia, el Reino Unido piensa conseguir en el mercado americano lo que van a perder con la Unión Europea. Esto constituye un punto de no retorno y una confirmación de que el gobierno Británico apuesta por un Brexit duro y rápido.
Ante este escenario, y sin que se atisben reacciones en Europa que puedan contrarrestar este ataque conjunto de EE.UU y Reino Unido, contra la Unión Europea, no caben muchos optimismos y sí, que empecemos a pensar en como salvar lo esencial del acervo comunitario.
Por último, si el precio del dinero comienza a subir como viene anunciando la FED, estaremos en presencia de la tormenta perfecta que puede revolucionar el mercado de la deuda pública y provocar la crisis definitiva en la Unión Europea y especialmente en aquellos países que necesitan imperativamente de este mercado para financiar sus deficits.