
Cuando conocí a Marga supe que entraba en un mundo desconocido: el mundo Ortodoxo. Los principios, las costumbres, la cultura y la religión, diferían profundamente de mi mundo. Siempre he vivido en ciudades: Valladolid, Madrid, Luxemburgo y Bruselas; ciudades «abiertas» y cosmopolitas donde la religión predominante es la católica (por las tres primeras por lo menos) y donde el ruido, el estrés y el trafico diario se incorporan a tu ADN .
Si de verdad quieres conocer a una persona, debes ir al lugar de su nacimiento y de sus ancestros. Si quieres conocer un país debes olvidar los mapas, las fotos y los libros y lanzarte sin miedo en medio de la gente y observar. Lo que yo pude observar en mi primer viaje a su pueblo me abrió el «baúl» de mis recuerdos de los pueblos de la España de los años 50. El tiempo se había detenido en este paraje y a pesar de las dificultades/incomodidades que poco a poco fui descubriendo en el día a día, este pueblo me subyugo.Leer más »