
El 4 de septiembre de 2016 quedará inscrito en la historia de la tauromaquia como el día en el que no solo se rindió un homenaje emocionante al torero segoviano Víctor Barrio, fallecido el 11 de julio en la plaza de toros Teruel, sino el día en que Valladolid se convirtió, por unas horas, en el punto de arranque de la recuperación del sentir profundo del pueblo por todo lo que representa el mundo de los toros en nuestra cultura .
Esta corrida de toros , cuya idea y lanzamiento partió de José Tomás, contó ademas con la presencia de lo mas granado del escalafón: Morante de la Puebla , el Juli , José María Manzanares, Juan José Padilla y Alejandro Talavante.
La presencia de la viuda de Víctor Barrio, sus padres y hermano hizo patente en todo momento que no estábamos asistiendo a una simple corrida de ferias,estábamos asistiendo a un «funeral » emocionante y emotivo que sus compañeros de profesión quisieron darle, como respuesta a los ataques que, incluso en estas circunstancias tan dramáticas ,sufrió el y su familia y el mundo de los toros en general .
EL AMBIENTE EXTERIOR
He tenido la suerte de asistir a dos momentos «cumbres» de JOSÉ TOMÁS: la corrida de Nimes del 17 de septiembre de 2012 en la que J. Tomas se encerró con seis toros y donde corto 11 orejas y un rabo y esta de Valladolid. Las dos muy importantes pero muy distintas. En Nimes asisitÍ a uno de esos»momentos históricos del toreo» en el que se divide la historia del toreo «Antes y después» de Nimes . En Valladolid ademas de un homenaje al torero fallecido, todos nos dimos cuenta que el mundo del toreo profesional cerraba filas para rendir un homenaje a la fiesta del toro , últimamente tan denostada.
En ambas la asistencia a la corrida de J.Tomás solo se aseguraba si sacabas abono para toda la feria. Así lo hice y no me arrepiento, aunque evidentemente no pude entonces y no podré ahora asistir a todos los festejos. Lo esencial fue y es, el estar presente y apoyar una fiesta que pertenece a la idiosincrasia mas profunda de la cultura española.
La corrida estaba anunciada a las 18 horas . La temperatura a la sombra era de 34 grados. Si se quiere «sentir» lo especial de una corrida como la anunciada hay que estar presente con tiempo suficiente para saborear los detalles, sentir los olores del albero, y contemplar la elegancia de las mujeres que se agolpaban en los alrededores esperando ver la llegada de los toreros antes de entrar a la plaza.
A las 17 horas yo ya estaba delante de la plaza. La explanada que se abre entorno a la plaza estaba llena de gente . Todo era colorido, ambiente de las grandes fiestas. La sombra se extendía protectora por este lado del recinto , lo que hizo mas soportable el asfixiante calor y «facilito» un poco el «trabajo» de los revendedores que iban ofreciendo entradas de tendido.
Al poco tiempo llego una manifestación con pancartas pidiendo la supresión de las corridas. La policía que rodeaba la plaza no tuvo necesidad de intervenir. Como si estuviera previsto , el gentío allí presente se «alzó» unánimemente en defensa de la fiesta y después de gritos y empujones la manifestación, ante el rechazo contundente de los presentes , tuvo que disolverse y desaparecer sin que fuera necesaria la intervención policial.
Hoteles llenos , restaurantes a rebosar, llegada masiva de gente de toda España y del extranjero como respuesta a ese»imán» mágico que se desprende de la presencia de J.Tomás.
EL AMBIENTE DENTRO DE LA PLAZA
A las 17.30 estaba yo sentado en mi tendido de sombra, abanico en una mano y botella de agua en la otra. Deslizar la vista por toda la plaza era ya de por si un espectáculo. A esa hora , ya había mas de 2/3 de ocupación. A las 17.50 , observo un revoloteo en el tendido del 8 , con aplausos espontáneos. Era la Infanta Elena y su hija que tomaban asiento en barrera . No muy lejos de allí, Mario Vargas Llosa y Isabel Preysler, políticos de toda ideología, viejas glorias del toreo(El Viti, Antoñete) deportistas , escritores , periodistas nacionales y extranjeros acreditados. Todos detrás del «embrujo» de J. Tomas.
Nunca, se habían vendido tantos abonos para la feria de Valladolid. El 90% del aforo estaba vendido por abono el resto entradas sueltas que se agotaron en cuestión de horas. En la época más «gloriosa «del «Cordobés» se vendió el 80% del aforo. Desde entonces la feria de Valladolid nunca llego al 50% de su aforo en abonos.
A las 18.00 horas en punto las 10.500 plazas del aforo estaban completas. Nunca había experimentado , en esta plaza, la sensación de estar literalmente «pegados» unos a otros sin posibilidad de moverse, respirando el humo de los cohibas que generosamente exhibían los buenos aficionados y soportando, a la sombra, 34 grados de temperatura. (En los tendidos de sol el termómetro rebasaba los 42 grados)
Ambiente de expectación de las grandes ocasiones, ese que se «huele» cuando se intuye que puede ser un día «especial».
Cuando el Presidente saco su pañuelo blanco y los 6 diestros aparecieron en el portón, la plaza estalló en un prolongado e interminable aplauso de agradecimiento por su presencia solidaría y desinteresada que ademas de constituir un apoyo a la familia del diestro fallecido ha supuesto un punto de inflexión en defensa del mundo del toro .
LA CORRIDA
Se han escrito ríos de tinta en la prensa nacional y extranjera sobre esta corrida. Los críticos taurinos han dejado para las hemerotecas el relato fiel de lo que fue la lidia de cada uno de los toros. No pretendo por tanto añadir ningún comentario especifico sobre el desarrollo de la lidia pues ni es mi oficio ni pretendo emularles , pero si quiero dejar constancia de algunos» gestos «que acompañaron a la lidia.
Todos los toreros brindaron su toro a la viuda de Víctor Barrio. Largos brindis que se escucharon en silencio respetuoso y donde cada torero ofreció a la viuda palabras de aliento, respeto y admiración por el compañero fallecido. Palabras de solidaridad sincera pues solo el que es capaz de ponerse ante un toro de 500 Kilos y arriesgar su vida cada tarde puede comprender el dolor, el desgarro y la soledad del miedo que sufre la familia de cada uno de ellos.
Todos los toreros, cada uno en su estilo, brillaron a gran altura aprovechando la buena casta y embestida de los toros. Solo el toro de José María Manzanares no estuvo a la altura del resto y ello impidió que también el cortase trofeos.
Todos ( actuando por orden de antigüedad en el escalafón) hicieron la lidia a adecuada a sus condiciones personales y al toro que les toco: Padilla tremendista y arriesgado, Morante profundo y torero,El Juli efectista y dominador, Talavante valor y torería (toreó mas de rodillas que de pie) y Manzanares que intento con dignidad torera «sacar agua» de un pozo seco.
Dejo aparte a J. Tomás que solo obtuvo una oreja, pero sentó cátedra de sabiduría torera.Cuando iba a salir el toro que le correspondía ( el segundo de la tarde) se hizo en la plaza un silencio espectacular (impresiona escuchar el silencio en un plaza con 10.500 personas) y en ese silencio monacal salió al tercio a recibirle.
A pies juntos, con la mano derecha bajando la capa para recogerle en su embestida, se lo llevó al centro del ruedo y allí sin prisas, sin gestos para la galería le dio una verónicas lentas que la plaza recibía con esos «oles» que salen del estómago. A continuación le dejó reposar, cogió distancia y lo cito de lejos. Allí, quieto con los pies juntos le espero y antes de que el toro llegase a su altura «dibujo» un» chicuelina «, que lentamente, «desmayadamente » fue rodeando su cuerpo con la capa como si una mano «mágica» hubiese detenido el tiempo en torno a su figura .
J. Tomás, cuajo una faena profunda, lenta, valiente y torera apurando cada pase en su justa medida, respetando al toro , sin alardes ni gestos para obtener el «olé» fácil que el publico regala ante un gesto de valor pero generalmente desprovisto de ese»duende» que distingue entre el valor y el arte.
Si me tuviera que quedarme con un gesto torero de ese magnifico día, seria la sobriedad , el silencio y el duende que se vivió en la plaza cuando J.Tomás dibujó para la historia del toreo esa «chicuelina» mágica en el centro de la plaza.